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lunes, 4 de noviembre de 2013

Oferta Clarins VS trucos de belleza

Aunque no dedico el tiempo que me haría falta para cuidarme, me encanta probar trucos caseros de belleza, de esos que ves en las revistas de la peluquería o se cuelan en forma de anuncio en las redes sociales.

Espera, que parece que estoy oyendo a mi madre de fondo: - “¿Qué no te dedicas mucho tiempo? Pero hija si estás perdidita…”

Reconozco que desde verano no he visto más que tonterías, 3 ejemplos claros:

1.- busqué algo contra la celulitis. Comienzan con las eternas y aburridas recomendaciones de dormir, hacer deporte, beber agua, nada de alcohol, tabaco, ni mucho menos café. Sin embargo un truco infalible es untarse de crema hidratante mezclada con café molido y envolverte en film de cocina… ¿?... Para colmo todas las marcas de anticelulíticos centran su marketing en su alto contenido en cafeína.
Por esta pequeña contradicción he decidido adoptar mi celulitis como parte de mi encanto natural.

2.- El limón: lo he leído por todas partes. Es buenísimo, depura, limpia y te deja genial. Sólo tienes que beberte el zumo de un limón en ayunas y lo que te sobra te lo restriegas por la cara. Yo con esa perspectiva hago huelga de pijama y no salgo de la cama. Cuando me levanto quiero un café con mucha azúcar, que tengo que mimar mi celulitis. Además estoy segura de que si me doy limón en la cara me escocerá y me saldrá una reacción irreparable.
Si alguna es más valiente que yo, por favor, cuidado con los ojos!!

3.- La pastilla milagrosa para reducir estómago. Este anuncio me persigue, no sé por qué, yo no tengo barriga sólo celulitis. Pero me queda clara una cosa, y es que hasta para el engaño hace falta un buen marketing.
Cada vez que leo “pastilla milagrosa” recuerdo, de los cómics de Lucky Luke, a ese personaje que vende lociones de crecepelo y que termina rociado de alquitrán y plumas blancas.


Después de tanta crítica quería compensaros de alguna manera. La semana pasada me llamaron de Clarins y me hicieron una oferta tentadora: un 15 % de descuento en cualquier tratamiento de cabina para citas a las 20 h. o bien para los Martes (es su día Feliz!!!) a cualquier hora. Ya os conté mi primera visita al stand que tienen en El Corte Inglés de Castellana, me gustó como para repetir y dejarme mimar de vez en cuando. (http://cafeparamama.blogspot.com.es/2013/04/experiencia-clarins.html). 
Las cremas están bien pero los tratamientos en cabina superan en mucho al resto de firmas que he visitado.
Les pregunté si os lo podía ofrecer a vosotras y claro!!! ¿cómo se iban a negar? El teléfono de citas es 91 556 23 24 preguntar por Ana, Sandra o Lorena y decir que lo habéis leído en CaféParaMamá y ya me contaréis qué tal os fue. De aquí a navidad quiero volver, porque es uno de los mejores premios que me puedo dar… y voy necesitando uno.


Por cierto, Clarins no me paga nada por escribir este post. La iniciativa es mía porque merece la pena.

domingo, 8 de septiembre de 2013

De Vuelta Al Cole

Cuenca - Río Júcar - verano 2013
Por fin se acabaron las vacaciones.

Este año he disfrutado muchísimo de mis dos nenes. Por temas de trabajo no he coincidido con Fernando, así que con ayuda de mis familiares y con mucha fe en el comportamiento de mis chicos me aventuré a pasar 15 días en Islantilla y el resto repartido entre Cuenca y Madrid.

Nos lo hemos pasado genial. Casi, casi perfecto… Nico se llenó de piojos, utilicé un par de productos infalibles, champú, liendreras, vinagre y cuando estábamos a punto de ser portada del National Geographic decidí cortarle el pelo. Adios piojos.

Por mi parte, además de echar de menos los mimos de mi maridito, sólo sufrí un repentino brote de acné. A mi edad, esto combina fatal con las primeras (y segundas) arrugas. Supongo que fue por las “fritangas chiringuiteras” de cada día. Lo único que conseguí que me aliviara un poco, fue la crema del culo de Johnson de Alberto. Y las risas que me pasé con Nicolás cada vez que salía del baño con la cara llena de parches blancos.

Pero al final tanto coche y tanto hotel cansa. Todos necesitábamos un poco de nuestra rutina. Y aquí estamos, retomando nuestros horarios, comidas y sobre todo la convivencia.

La vuelta al cole está siendo un poco pesada. La semana pasada tuvimos 4 reuniones escolares, así que nos repartimos las tareas. Personalmente, he acabado hasta los pelos del trato que nos dan a los padres: sobreprotegemos a los niños tanto-tanto que casi ni saben andar ni comer ni nada… ¿? tenemos que marcar la ropa y el baby y el abriguito y la ropita interior y la mochila y los pañuelos de papel y el vasito del agua… no sabemos tratarles, no sabemos educarles, les castigamos mal y de postre la bromita de que la adaptación la necesitamos más las madres que los niños. Por supuesto tardan una hora y media en decir todo esto.

En realidad, en mi entorno no existe ninguna madre que cumpla estas críticas. Si hay alguna un poco petarda pero no llega al extremo de necesitar adaptación para que su niño vaya al cole.

Señores míos: quizá no nos entiendan. Quizá estamos encantadas con que los niños vayan a la escuela. A ser posible en horario completo desde el primer día. Quizá nuestra adaptación consista en un par de días en casa a solas para descansar y para organizarnos hasta nuestra vuelta al trabajo que suele ser mucho antes que la suya.


Y nadie quiere a sus nenes como quiero yo a los míos y cómo los disfruto. Pero también me quiero a mí. Y a veces me echo de menos.

miércoles, 19 de junio de 2013

Un Exfoliante Natural y los Pies de la Merkel

Hace unos días escribí un post sobre cómo mimar las manos. Mi hermana Rosa quiere añadir un truco casero para que “queden como la seda”.

- Lavar las manos con mucho jabón, cuando estén llenas de espuma coge un puñadito de sal y frota una y otra vez por todas partes. Aclarar.

La semana pasada, en uno de esos días de calor tan intensos, saqué mis sandalias del verano. Mis pies estaban secos, con ese color blanco nuclear que parece que irradia luz. Ridículos.
Estas cosas nos pasan a muchas mamis, por falta de tiempo sigues la política de “si no se ve puede esperar”. Y luego pasa lo que pasa.

Descarto la moda alemana de llevar calcetines con sandalias. Me sorprendo a mi misma imaginando los pies de la Merkel. Mejor me doy una buena mano de crema, aunque soy consciente que su efecto hidratante va a durar lo que salgo a la calle.

Me despierto con la mente acorchada. Mi pie tantea el suelo en busca de una zapatilla… y ahí están, como si fueran una aparición: los pies de la Merkel.

Cojo la sal y me meto en la ducha murmurando una retahíla de blasfemias. Esto se va a acabar. Me enjabono ambos pies procurando no perder el equilibrio y me froto con la sal. Me gusta. Es relajante y da un cosquilleo muy agradable.
Decido seguir subiendo por las piernas y como me sobra sal sigo hasta las orejas. Acabo como un muñeco de nieve rebozado y después del aclarado muy suave y “resalá”.
De veras, tenéis que probarlo es un exfoliante fantástico.

Adiós Ángela.


martes, 28 de mayo de 2013

La Disculpa Olvidada

Hoy me he levantado contenta y llena de energía.
Suelo llevar a los nenes al cole. Primero a Nicolás.
En el Liceo Francés abren la puerta a las 8:50 y la cierran pasados 15 minutos. Esto supone que todos los padres llegamos y desaparecemos al mismo tiempo. “Casi todos” con bastante prisa.

Hoy hemos llegado al Liceo muy pronto y hemos aparcado sin problemas. La puerta todavía estaba cerrada y nos ha dado tiempo a jugar y despedirnos con calma.
A la vuelta teníamos un coche en segunda fila. Normal. Suele ocurrir. Yo también lo dejo si no me queda otro remedio.

El tiempo pasaba. Saludando a padres conocidos que entraban y salían. Y entraban y salían… todos menos el dueño de un super bmw gigante y blanco que me bloqueaba.
La espera no era normal. Empecé a pitar, miré el reloj y habían pasado 10 minutos. ¿¡10 minutos!??? Casi no quedaba gente en la puerta del colegio. ¿Y si no son del cole?

Intentando mantener una calma rota por el sonido de mi propio claxon, veo aparecer a una pareja con mucha tranquilidad.
Ella se adelanta y sin decir ni media disculpa intenta esconderse en su coche.
Hay pocas cosas que me hacen perder los papeles, pero una de ellas es el exceso de mala educación.
Si yo voy al cole con mi marido y no puedo aparcar:
Uno de los dos se queda en el coche por si acaso molesta, pero si no puede ser…
- Nos damos prisa y tardamos los 2-3 minutillos escasos que tarda el resto de padres, pero si no puede ser…
- Si no puede ser y veo que hay alguien esperando lo primero que hago es: "pedir disculpas"

Pues no.
Me han cambiado las disculpas, por malas caras y peores palabras.
Y mi reacción no ha sido la mejor, me guardé los beneficios de la meditación en el bolsillo y grité todo tipo de improperios.
Y su marido aparece en escena y en vez de poner paz, aprovecha para insultar. Por si a caso supongo.
Y me veo sola en la puerta del colegio. Llena de ira y mal conmigo misma por haber gritado.

Dejo a Alberto en su Escuela. Los niños maravillosos y la tranquilidad de su profe me devuelven la paz. Y regreso a casa.
Anoche Fer presumía de ser más ordenado que yo. Quizá hablaba en sentido figurado.
Ahora me encuentro con su ropa sucia tirada por el suelo del pasillo y el lavabo irreconocible por los miles de pelillos de su barba. Hoy se afeitó. Está trabajando en su despacho del sótano y le llamo con el inalámbrico:
Cari, tu ropa sucia está en el suelo… ¿no eras muy ordenado?
- Si, claro, ¿quieres algo más?
- No… (cuelgo)

Recojo rápido mientras me acuerdo de todos sus antepasados.
Bajo y me sirvo un café antes de ponerme a trabajar.

Y digo yo, ¿por qué nos cuesta tanto disculparnos? No creo que sea difícil, nos hace mucho bien y está claro que tenemos muchas oportunidades a lo largo del día.



martes, 21 de mayo de 2013

Mimos para mis manos


Mis manos están destrozadas. No exagero. Me doy crema varias veces al día pero ya no me soluciona ni me alivia. 

Pasé de hacerles una foto porque me da un poco de vergüenza. Empecé a hacer una descripción pero me pareció demasiado realista y le di al Supr. No es necesario dar detalles de algo feo. Mis manos están poco cuidadas y que cada una se imagine lo que quiera.

Hace dos o tres viernes, entre mi madre y Rosa (mi hermana mayor) me dieron un toque. Enumeraron una serie de causas que estropean las manos. Y parece que estaban describiendo mi rutina diaria: 

- Cocinar. Yo cocino todos los días. Mucho.

- El agua. Si, entre la limpieza, la cocina, los niños y que Alberto ya no lleva pañal estoy a cada rato en remojo.

- Aguarrás y productos tóxicos similares… y claro, si tengo un rato libre me pongo a pintar al óleo. ¿no os conté que pinto? soy autodidacta, es decir, como no tengo tiempo (ni muchas ganas) de ir a recibir clases, me he leído 3-4 libros de técnicas para pintar y con eso me atrevo a ponerme delante de un lienzo. Qué valiente. Pero chicas, es un hobby!!! En fin, que pinto poco y muy regular… pero con mucha ilusión.

- Sin mencionar lejía, amoníaco y otras joyas escondidas en la cocina de las que, como buena maruja, me gusta abusar.

Además de la crítica me dieron unos consejos que estoy siguiendo a rajatabla:

1º Guantes de goma. Son esos guantes que siempre guardamos debajo de la pila de la cocina y que casi nunca usamos. Además de comprarlos hay que ponérselos. Reconozco que los 3 primeros días se me escurrían las cosas, pero me he acostumbrado y lo más importante, me he vuelto consciente del exceso de agua y jabón al que estoy expuesta.

2º Y esto es mi aportación: los guantes del horno para los sofritos. Una vez que he preparado los alimentos y empiezo a cocinarlos me planto las manoplas del horno. No sirve para todas las comidas… pero para otras si, y consigues evitar que te salten mini gotitas de aceite, tomate, salsas, el propio calor de la vitrocerámica, etc.

3º Un regalo sorpresa. Rosa me ha comprado (en el hipermercado de El Corte Inglés de su curro) unos guantes ultrahidratantes de gel que se llaman Magic Hands by Beter. Me los pongo casi todos los días, 30 minutos antes de dormir. Por fuera son suaves y huelen a talco, por dentro son de goma blandita. Según pone en el estuche sirven para:

-       Suavizar y nutrir las manos
-       Blanquear y alisar la piel
-       Contiene vitamina E, aceite de jojoba, aceite de oliva y aloe vera.

Después de casi 20 días con esta dinámica, mis manos han mejorado notablemente. Ya no tengo pequeñas heridas ni la piel escamada. Eso sí, hace falta constancia para mantener los resultados. Estuve un par de días sin utilizar ninguno de estos 3 guantes y volví al punto de partida.

Está claro que encontrar tiempo para cuidarnos es muy agradable, pero también indispensable.


lunes, 6 de mayo de 2013

Por qué odio The Walking Dead


Desde siempre me da miedo todo. 
Consciente de mi absurdo os digo que odio The Walking Dead y no he visto ningún capítulo. Es más, no sé de qué va. 
Pero sí veo a Jordi Évole y a veces el Mentalista… y cuando más relajada estás, zas! un impactante anuncio de esta serie con un primer plano de un muerto amenazante.


Y mi imaginación se dispara. Y mi mente graba esa imagen y me acompaña durante días.

A media noche, cuando estoy profundamente dormida, se oye una patada en la puerta, cruje, pequeños y rápidos pasos que se acercan… abro los ojos y veo a Alberto, agarrado a su almohada, succionando el chupete a toda velocidad y que para colmo, ha pisado el ipad olvidado por su padre y le ilumina desde el suelo con un tono azulado.
Tardo un segundo en identificarle, y medio en empezar a gritar alarmada hasta darme cuenta que no es un zombi.

La pachorra inconfundible de mi marido me gruñe. Agarra a mi sorprendido hijo y lo acuesta entre nosotros. Ambos se duermen en el momento. Yo tardo unos minutos en calmar mi taquicardia y mi imaginación.

A la mañana siguiente, todo transcurre con normalidad, recojo la casa, camas, desayuno, juguetes, ropa… enciendo el ordenador y bajo a la cocina a por un café. Al final de la escalera, colgando de la barandilla, me encuentro unas gafas de aumento y montura doradas que no he visto en mi vida. Me paro en seco, palidezco. Nadie utiliza gafas. No hay nadie en casa. Estoy sola ¿sola? Y grito:

- ¿hay alguien ahí?
Silencio.

No me muevo. Tiemblo. Mi imaginación vuelve a dispararse: el zombi, un asesino en serie, no, no, no, para. Estoy de cuclillas en la escalera. Saco el móvil y llamo a Fernando:

      - Hola cari, hay unas gafas en la escalera (la voz no me sale del cuerpo)
      - Si cielo, son del carpintero [¿qué carpintero?] acabo de estar en casa y bla, bla…

Cuelgo y calmo mi nueva taquicardia procurando no caerme por las escaleras. Fer va corriendo a todas partes, supongo que el estrés le impide saludar al llegar a casa.

Entre la magnífica publicidad de la Sexta, los mimos nocturnos de Alberto y los despistes de mi mariditos van a acabar conmigo. Pero no será hoy.

Respiro, murmullo algunas palabras feas y me sirvo un café bien cargado.

jueves, 25 de abril de 2013

Experiencia Clarins

muestras y productos Clarins

Este año, por ubicación, prisas y falta de alternativas, hicimos muchas compras de Navidad en El Corte Inglés de Castellana. En la lista de “yo me pido” había una crema anti-arrugas de Clarins.

El stand de Clarins está en un lateral de la primera planta, y aunque parece uno más tiene una pequeña diferencia: “spa – cabina” para tratamientos, en una habitación independiente!!
Al hacer nuestra compra nos informaron del spa, sus precios y promociones. La media estaba en 80 €/tratamiento pero tenían una oferta de lanzamiento con un 50% de descuento.

Irresistible! 40 € mucho más asequible, sobre todo para probar algo nuevo. Además teníamos todo el año para canjear el regalo. Nos convenció y nos llevamos uno para cada una.
[Esto último queda muy cursi ¿no? …”y nos llevamos uno para cada una”… ya, pero es así, os cuento: en mi familia el día de reyes es exagerao, no conozco a nadie que haga algo ni medio parecido, pero es divertidísimo, emocionante, y la conciencia se calla al saber que sólo es un día al año. Una costumbre familiar.]

He de reconocer que no soy una clienta habitual para este tipo de servicios. He debido de hacerme 3-4 limpiezas de cutis en toda mi vida. Y no voy más porque no termina de gustarme. 
Aproveché unos de esos días grises y tensos para pedir cita.

El lugar es pijo, exclusivo, con detalles muy cuidados tanto en decoración como en atención. No se oye un ruido; flotas en una burbuja cálida en medio del gran caos. Y cuando digo gran caos, digo gran caos, chicas que hablamos de El Corte Inglés de Castellana, buff!!
Mi visita duró más de 1h 45min. Empezaron con unas preguntas básicas y un estudio de mi piel. Después me dieron todo tipo de limpiezas, mascarillas, hidratantes, nutritivas y la verdad perdí la cuenta.

Pero hubo algo decisivo. Algo diferente y nuevo. Mientras actuaba la crema de turno en mi cara, me daban masajes y más potingues en manos, pies, cervicales, cabeza, escote… Fue maravilloso y consiguieron relajarme.
Al terminar me dieron una cartilla con los productos recomendados para mi cara y muestras de algunos de ellos (ver foto), ese toque de marketing inevitable… os cuento cómo me ha ido:


  • Multi-Active Jour: crema de día para primeras arrugas. Ésta fue la culpable del spa, por suerte acabó en mi poder. Me gusta. Soy tiquismiquis porque la mayoría de las hidratantes no me van. Tengo la piel mixta pero sensible y en cuanto me despisto me sale un grano. Esta crema es muy suave.
  • Bi-Sérum Intensif Anti-Soif: me avisaron que quizá ésta no me iba tanto. Efectivamente, no me va nada porque es demasiado fuerte, intensa. Quizá para cuando tenga más arrugas o yo que sé. Es el botecito azul pequeño de la foto, lo tengo reservado para noches en las que estoy más cansada… y que además me acuerdo y no me da pereza. Llevo muy mal lo de darme crema por las noches.
  • Un tónico “Eau de Confort Nettoyante Express”. Este sí que merece la pena. Limpia, refresca, hidrata. Mola.
  • Contorno de ojos “Sérum Super Lift”: está bien pero coincide que estoy usando “adnGoldâge Élevé de Anne Möller” que sirve para ojos y labios y son muy parecidos así que cuando me quede sin contorno miraré cual de los dos me sale mejor de precio.
  • Jabón White Plus. Este me lo recomendaron. Y yo os lo recomiendo porque es increíble (para las que tengáis mi piel, mixta sensiblona). Los resultados son inmediatos. Me impresionó la sensación de limpieza y suavidad. Y me divierte comprobar que con una gotita de nada tengo para toda la cara (tal y como me contaba la estilista con mucha paciencia)

En resumen, si mi economía me lo permitiera (y espero que pronto me lo permita) estaría encantada de volver pagando los 80 € y convencida de que merecen la pena. Y no sólo por la marca y el maravilloso chiringuito que se han montado, sino también por la chica que me atendió (no recuerdo el nombre, creo que Ana): muy educada, encantadora y admirablemente profesional.

miércoles, 24 de abril de 2013

Te invito a un café

te invito a un café

Este es mi primer post. Es decir, la primera vez que escribo en el blog.
Es emocionante y reconozco estar algo nerviosa. Sé que me toca romper el hielo y no sé si estaré a la altura.
Así que te invito a un café.
En mi taza he sustituido la leche y el azúcar por un buen chorro de leche condensada. Eso sí, desnatada y baja en grasas. Porque me gusta mimarme, darme pequeños caprichos y sobre todo reírme de mi misma. Ya notarás que me encanta la ironía y el humor negro. A veces me paso, lo reconozco… pero no puedo ni quiero evitarlo.

Me gustaría compartir muchas cosas contigo. Como si fueras un diario. Pero sin serlo. Los diarios me parecen cursis y egocéntricos. Serás como un diario práctico y moderno:

-         -  Práctico: porque soy esencialmente práctica y si algo no se practica me revuelvo por dentro y exploto. Así que voy a currármelo. Hablaremos de nosotras, los niños, maridos, el trabajo, la casa, las excursiones, los cotilleos, novedades, recetas, etc… además quiero darte mi opinión sobre todas las cosas que pruebo y poner a prueba a todos los que quieran.
-         -  Moderno… y aquí entras tú. Los diarios los escribía uno. En este escribiremos las dos. Aprovechemos todas estas “increíbles posibilidades on line” para mantener la conversación, en comentarios, por email, en FB / TW o G+ como tú quieras

Empecemos poco a poco, sin agobios. Y a ver qué tal. Por cierto ¿cómo te gusta el café? ¿o prefieres té?